La valentía para ser bueno

La vida sonríe, aunque no lo veas. Tienes que tener el corazón limpio para sentirlo. Todo parece derrumbarse, pero en todas las épocas se derrumban cosas. Hay que tener el valor para dar la cara y la valentía para ser bueno…

Lo fácil es guardar rencor; lo fácil es odiar, insultar, culpar a alguien de lo que está mal. Y lo difícil, pero también lo necesario, es mirar hacia dentro y preguntarse: «¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación?».

No siempre habrá una respuesta que nos guste. Incluso, a veces, la respuesta será que no podemos hacer nada. Pero el simple hecho de hacerse esa pregunta te cambia la manera de enfrentarte al asunto: dejas de pedir que otros te solucionen la papeleta para buscar la manera de aportar algo a la solución.

La vida puede que no nos guste, pero, si miras bien, siempre te sonríe.

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